Poca gente sabe que los comienzos en este mundo de nuestro admirado Chico Cabrera no fueron para nada fáciles. Todo comenzó un día de hace ya mucho tiempo, momentos después de que la Sra. Cabrera tuviera las primeras contracciones, diversas vecinas y una sabia y anciana comadrona de su localidad natal, palangana en mano, le asistieron en el parto. Todo fue muy dramático, en una cueva llena de humedades, con poca ventilación y con un raro olor proveniente de un reservado, en el que se encontraba una vieja bacinilla la cual, según las sospechas de los asistentes podría haber sido usada momentos antes por el Sr. Cabrera, todo indica que este ambiente adverso fue una premonición de lo que sería la vida un luchador, un guerrero cuya único objetivo ha sido siempre ganar la batalla de la supervivencia.
Las señoras con suma expectación vieron asomar el cuerpo de aquel bebe, porque aunque no lo crean El Chico Cabrera también fue bebe, aquella criatura era hermosa, muy moreno, con unos ojos enormes de un bonito color verde intenso y unas ganas de vivir que le hacían relucir con brillo propio. Pero aquel niño tenia algo que lo diferenciaba del resto, algo inédito para todos los presentes, algo que hizo que de repente un tenso silencio se apoderara del habitáculo, aquel niño había nacido con un prominente bigote y con los diente de leche ya crecidos, ello propició un desagradable incidente cuando la anciana comadrona le golpeo el culete para que rompiera a llorar y este se revolvió con suma rapidez arrancándole la yema del dedo pulgar de un soberano mordisco, muchos calificaron el acto del pequeño de agresivo pero más agresiva fue la hostia que le dio la vieja en el trasero y nadie dijo nada.
La noticia fue extendiéndose como una epidemia de aldea en aldea, y a la cueva comenzaron a llegar gente de todos los lugares de la tierra para ver in situ lo que denominaron como el extraño caso del niño que nació con bigote y dientes. El Sr Cabrera que se olía los negocios, comenzó a cobrar entrada e incluso le ponía el chupete al niño para que los visitantes comprobaran como se le enrollaba el chupete con los pelos de su bigote o le daba un palillo para que se escarbara los dientes después de tomarse una papilla con trozos de carne.
Como veis el Chico Cabrera fue peculiar hasta en los primeros momentos de su vida.
Un bigotudo saludo.
